jueves, 17 de junio de 2010

REVOLUCION DIGITAL | Redes sociales

Durante el periodo comprendido entre la última década del Siglo XX y la primera década del Siglo XXI, los avances tecnológicos en el campo de la informática han sido de los más notorios. Dentro de esta nueva Revolución Digital, promovida por la expansión y consolidación de Internet a nivel mundial, las denominadas “redes sociales” constituyen, quizás, uno de los fenómenos más significativos.

A través de este informe se analizarán los alcances y las implicancias sociales, individuales y semiológicas de esta tendencia que parece no tener fin.

Comunicarlo todo (ser y parecer a través de la Web)

Todo está bajo la órbita del ordenador. La vida actual ya no pasa a través de lo que hacemos, sino de cómo lo mostramos. La alteración de nuestros actos, en pos de ser publicados o posteados al instante, atenta contra la espontaneidad. La tendencia que promueven las redes sociales como Facebook, Twitter o Myspace (las más activas y con más usuarios en la actualidad) tiene que ver con "comunicarlo todo". Es algo así como fotografiar e inmortalizar nuestra vida, exagerando su importancia hasta en los más mínimos detalles. Cuadro por cuadro, registramos todo lo que nos sucedió, nos sucede o nos va a suceder. Incluso hasta aquello que desearíamos hacer.

Exacerbamos nuestro presente, alterando así el sentido, la importancia y el significado de nuestra experiencia. La realidad es ficcionalizada a través de la pantalla de la computadora.

Somos lo que parecemos y parecemos lo que deseamos ser.

La mirada de los otros

En la era de las redes sociales, la identidad se erige a través de lo que piensen o digan los otros sobre mí. Nunca fue tan importante el comentario ajeno. Mis actos son consecuencia de la imagen que deseo mostrar, la cual debe estar sujeta al perfil estándar que se exhiba en la red. Todo acto está sometido a la aprobación o desaprobación del otro. Necesito el repudio o la bendición (el “me gusta” o “no me gusta”) que sentencie mis acciones. Voy cambiando de acuerdo a lo que más impacto y respuesta genere, construyendo así el estereotipo de imagen que me haga más popular y satisfaga mis expectativas. Cuanto más parecido al resto sea, más contactos y “amigos” voy a lograr. Cuanto más sepa del prójimo, más me pareceré a él (o a la fantasía que tengo sobre él).

La mirada de los otros es un aspecto fundamental en el juego del “quien-es-quien” que condiciona mis procederes. Sujeto a ella, construyo mi identidad, que es cada vez menos individual.

Identidad etiquetada

Consultada por IMPERIODISMO DIGITAL, la Licenciada y Profesora en Letras (UBA) María Mensi, aclaró que es llamativa la “capacidad de poder crearse (y sin culpas éticas) un personaje de uno mismo y contar todo lo que tenga que ver con las propias fantasías”.

Asimismo, agrega que “se trata de fantasías absolutamente superficiales, ya que la escritura es estructuralmente bidimensional”.


Intimidad: ¿un Derecho en vías de extinción?

Una de las acciones más comunes realizadas por los usuarios de las redes sociales es la que tiene que ver con narrar sus propias vidas. Algo así como jugar a ser el cronista de lo que les pasa. Segundo a segundo, todo queda documentado en el perfil del usuario.

¿Qué importancia tiene para mí que un desconocido, que resulta ser el amigo de la prima de un amigo del tío del hermano de mi primo lejano, sepa adónde, cómo y con quién pasé la noche anterior?

La interacción y la comunicación masiva son dos herramientas fundamentales de las redes como Facebook o Twitter. Lo que debemos preguntarnos es: ¿hasta dónde se comportan como canales de comunicación y en qué momento dejan de serlo para convertirse en un peligro que pone en riesgo el Derecho a la intimidad? La privacidad se ve amenazada ante semejante nivel de exposición. La vida privada, a esta altura, ya es propiedad de todos.

Entramos así a una era en donde la exhibición ha vulnerado todo tipo de limitaciones.

Todo acto debe ser publicado, incluso los pensamientos.


Empobreciendo el lenguaje

Otra consecuencia directa del uso abusivo de las redes sociales es la simplificación del lenguaje y sus efectos colaterales.

Para la Lic. María Mensi, también Especialista en Semiología, la principal alteración que sufre el lenguaje a causa del uso abusivo de este tipo de servicios está dada por “un empobrecimiento de la posibilidad polisémica del signo lingüístico y sus matices connotativos en relación a su aspecto fónico y enfático gestual y tonal”.

El léxico se reduce a menos. A casi nada. La resignificación de las palabras nos lleva a descifrar un nuevo modo de comunicación entre los internautas cuyos símbolos tales como XD o TQM buscan minimizar y simplificar sus contenidos y, por consecuencia, sus connotaciones semánticas.

Apocalípticos e Integrados.

Los avances en informática y tecnologías digitales ya no forman parte de un mundo emergente ni de vanguardia. La Era Digital está completamente instalada en nuestra vida, como lo estuvieron alguna vez las radios o los televisores. No es una promesa, sino una realidad. Netbooks, celulares, mp3, iPods, microchips, televisión digital, redes inalámbricas: son parte de una lista interminable de avances tecnológicos que poco a poco han modificado nuestros tiempos y procederes.

Con la aparición y explosión de Internet, el hombre se ha adaptado a un nuevo estilo de vida en el que las redes sociales son el fenómeno de moda. A través suyo, millones de personas en todo el planeta comparten información y emociones, entrelazan vínculos sociales sin prejuicios ni limitaciones.

Habrá quienes vean allí un mundo perdido e inmoral. Y no faltarán, por supuesto, quienes crean en la oportunidad de un mundo más global y moderno. “Apocalípticos e Integrados”, parafraseando al escritor italiano Umberto Eco, debatirán sobre las ventajas y desventajas de esta era que nos toca vivir.

La respuesta la dará, como siempre, el futuro. Aunque tal vez no haya nada que responder, y sí mucho por interrogar.

La única certeza es que hoy día todo, absolutamente todo, está conectado.

lunes, 14 de junio de 2010

EL JUEGO DEL MIEDO

Miedo estratégico.

El temor a la derrota está opacando, con el correr de los partidos, la fiesta del fútbol que se esperaba para este nuevo Mundial. En lo que va de la primera ronda, el miedo puede más que la osadía. Nadie se atreve a romper los esquemas. Todos defienden el cero. El empate es un gran resultado, la victoria: una quimera. Faltan amagues, gambetas y sorpresas. Sobran los golpes, la fricción y los estrategas. Nadie arriesga, todos especulan. Todo es de pizarrón, nada espontáneo o creativo. Los goles (instantes sublimes en los que somos felices, olvidándonos del tiempo y espacio que ocupamos en este mundo) ya no son consecuencia del juego, sino del azar.
A esta altura, Sudáfrica 2010 será más recordado por el ensordecedor bramido de las vuvuzelas que por el nivel futbolístico que tanto nos prometía.

Un baño de realidad.

La escena que traza un Mundial de fútbol está dominada por la exigencia. Los jugadores, entrenadores, público y dirigentes sienten la presión de ir por todo o nada. Gloria, derrota, éxito y frustración es el cóctel siniestro de posibilidades que se pone en juego en un evento de semejante envergadura. No hay margen para la equivocación, y bajo esas circunstancias, un error es considerado fatal. Por ello, no debemos pasar por alto las palabras del arquero de Inglaterra, Robert Green, tras cometer un error infantil que le costara el triunfo a su equipo en el partido vs. EE. UU. “Así es la vida, fue simplemente un error. Hay gente que tiene realmente problemas mucho más graves que el mío, que es una simple circunstancia del juego. Soy un hombre ya formado y podré superar esto”, dijo el guardameta inglés. ¿Sabio? ¿Filósofo? Nada que ver: realista. En un mundo cada vez más inverosímil y exagerado, en un fútbol cada vez más exitista, un simple jugador profesional tuvo la cordura necesaria como para darle una bofetada de realismo a una práctica deportiva que roza, cada vez más, el carácter de surrealista.